Una encía que parece haber bajado, deja una zona del diente más expuesta o provoca sensibilidad al frío no debe asumirse como un cambio estético sin importancia. Saber cómo se trata una encía retraída empieza por identificar la causa: no todas las recesiones gingivales avanzan igual ni necesitan el mismo procedimiento. Un diagnóstico periodontal permite proteger la raíz, controlar el origen del problema y, cuando está indicado, recuperar parte del tejido perdido.
La recesión gingival ocurre cuando el margen de la encía se desplaza hacia la raíz. Como resultado, el diente puede parecer más largo y queda expuesta una superficie que no está protegida por esmalte. Esa zona es más vulnerable al desgaste, la caries radicular y la sensibilidad dental.
¿Cómo se trata una encía retraída?
El tratamiento depende de cuánto tejido se ha perdido, de si existe inflamación o enfermedad periodontal, del grosor de la encía, de la posición del diente y de los hábitos que favorecen la recesión. En algunos casos, el objetivo principal es detener el avance y eliminar la sensibilidad. En otros, es posible cubrir la raíz mediante microcirugía periodontal.
Lo primero no es colocar un injerto de forma automática. Antes hay que revisar la salud de las encías, medir la profundidad de los surcos periodontales, valorar el nivel de hueso que sostiene el diente y detectar factores como placa bacteriana, sarro, cepillado agresivo, bruxismo o una mala posición dental. Las fotografías clínicas, las radiografías y una exploración detallada ayudan a planificar con precisión.
Si hay gingivitis o periodontitis, se trata primero la infección y la inflamación. Una encía inflamada puede ocultar el problema real y no ofrece una base estable para un tratamiento quirúrgico. La higiene profesional y el tratamiento periodontal, cuando corresponde, buscan eliminar los depósitos bacterianos que afectan a la encía y al hueso de soporte.
Cuando la recesión es leve, está estable y no genera sensibilidad ni riesgo de caries, puede bastar con un seguimiento periódico, una técnica de cepillado adaptada y medidas de protección. No toda encía retraída requiere cirugía. Sin embargo, esperar sin valorar la causa puede permitir que la exposición radicular continúe.
Control de la sensibilidad y protección de la raíz
La dentina expuesta tiene pequeños canales que transmiten estímulos hacia el interior del diente. Por eso el frío, los alimentos dulces o incluso el cepillado pueden causar una molestia breve y aguda. Para aliviarla, el odontólogo puede recomendar productos desensibilizantes de uso domiciliario o aplicar agentes profesionales que sellan parcialmente esos canales.
Cuando la superficie de la raíz presenta desgaste, una pequeña restauración con resina puede protegerla y mejorar la estética. Es una solución útil si hay un defecto localizado, pero no sustituye el tratamiento de la causa. Si el cepillado sigue siendo traumático o existe enfermedad periodontal sin controlar, la recesión puede continuar alrededor de la restauración.
Ajuste del cepillado y control de los hábitos
Cepillarse con demasiada fuerza, usar un cepillo duro o realizar movimientos horizontales repetidos puede dañar la encía, especialmente si el tejido es fino. La solución no consiste en dejar de cepillarse, sino en hacerlo mejor: un cepillo suave, movimientos delicados hacia la línea de la encía y una técnica personalizada suelen marcar una diferencia importante.
También conviene valorar el bruxismo. Apretar o rechinar los dientes no suele ser la única causa de una recesión, pero puede agravar el desgaste y sobrecargar dientes que ya tienen poco soporte o una encía delicada. Según el caso, una férula de descarga y el control de la mordida pueden formar parte del plan.
El tabaco, las perforaciones orales y una higiene irregular también pueden dificultar la cicatrización y aumentar el riesgo de enfermedad de las encías. Hablar de estos factores en consulta permite plantear medidas realistas, sin culpabilizar al paciente y con el foco puesto en mantener el resultado a largo plazo.
Injerto de encía: cuándo puede ser la mejor opción
Cuando hay una raíz muy expuesta, sensibilidad persistente, dificultad para mantener la zona limpia o una preocupación estética relevante, puede indicarse un injerto de encía. Este tratamiento busca aumentar el grosor del tejido y, en casos seleccionados, cubrir total o parcialmente la raíz expuesta.
La técnica se decide después de valorar el tipo de recesión. El tejido puede obtenerse del propio paladar o utilizarse un material de injerto adecuado al caso. Mediante técnicas de microcirugía periodontal, se reposiciona la encía y se estabiliza el injerto para favorecer su integración. El objetivo no es solo que la encía se vea mejor: también se busca crear un tejido más resistente frente al cepillado y a futuros cambios.
No siempre es posible lograr una cobertura completa. Si se ha perdido mucho hueso entre los dientes, si la raíz tiene una posición muy hacia fuera o si la recesión es amplia, el pronóstico cambia. Un profesional debe explicar con claridad qué resultado es razonable esperar antes de iniciar el procedimiento.
Tras un injerto, la zona necesita cuidados concretos. Durante los primeros días se evita el cepillado directo sobre el área intervenida y se siguen las pautas de higiene indicadas por el equipo clínico. La dieta suele ser más blanda de manera temporal, y las revisiones permiten comprobar que la cicatrización evoluciona correctamente. La colaboración del paciente es decisiva para que el resultado se mantenga.
¿Por qué se retraen las encías?
La recesión no tiene una causa única. En muchas personas se combinan varios factores durante años. La acumulación de placa y la periodontitis son causas frecuentes, pero una encía sana también puede retraerse por un cepillado traumático, por una encía naturalmente fina o por dientes colocados fuera de la arcada.
Los tratamientos de ortodoncia requieren una valoración periodontal previa cuando existe poco grosor de encía o raíces muy expuestas. Mover un diente hacia una posición desfavorable puede aumentar el riesgo de recesión si no se planifica correctamente. Del mismo modo, una restauración mal ajustada, un frenillo que tira de la encía o un trauma repetido pueden contribuir al problema.
Por eso no es recomendable atribuir cualquier recesión únicamente a “cepillarse fuerte”. La exploración debe ser completa. Tratar solo la sensibilidad sin valorar el hueso, la mordida y la inflamación puede aliviar una molestia, pero dejar sin resolver el motivo por el que la encía se está desplazando.
Señales para pedir una valoración periodontal
Conviene consultar si nota que uno o varios dientes parecen más largos, si aparece sensibilidad nueva al frío, si ve una muesca cerca de la encía o si el cepillo deja sangrado de forma repetida. El sangrado no es normal cuando se mantiene en el tiempo, aunque no haya dolor.
También es recomendable revisar la zona si una encía ha cambiado de forma rápidamente, si hay mal aliento persistente, movilidad dental o sensación de que los dientes se separan. Estos signos pueden relacionarse con enfermedad periodontal y requieren atención sin demoras.
En Clínica DentalWorks, el Dr. Mario Valenciano y su equipo estudian cada caso de forma individual para decidir si se necesita control periodontal, tratamiento de la sensibilidad, restauración, cirugía mucogingival o simplemente vigilancia. Tener las especialidades integradas en una misma clínica facilita valorar la encía junto con la mordida, la posición dental y el estado general de la boca.
Una encía retraída no siempre se puede regenerar por sí sola, pero sí puede tratarse y estabilizarse con un plan adecuado. Una valoración a tiempo permite cuidar la raíz expuesta, reducir las molestias y conservar una sonrisa sana durante muchos años.